Tu ansiedad y las emociones no resueltas. Rompe el miedo y la ansiedad!

No te pasa nada malo si tienes miedo o ansiedad. La ansiedad es un síntoma de emociones no resueltas: miedo a que no importamos, que no somos dignas de amor, ni adorables, no nos sentimos seguras o no somos valoradas. Muchas personas pasan por la vida sin darse cuenta de sus profundos dolores emocionales, negando experiencias pasadas difíciles o reprimiendo sus sentimientos. Muchas pasamos años de estrés simplemente porque no sabemos cómo procesar ni enfrentar nuestras emociones.

Leah Guy, conferencista internacional en temas de sanación, comenta que la ansiedad y el miedo no siempre se sienten como sudor frio o ataques de pánico, también pueden sentirse como confusión, apatía, pérdida de interés, nudos en el estómago, dificultad para respirar, dolores corporales, sensación de duelo y pérdida de control. Ambos, nos pueden paralizar, tanto en nuestras relaciones como en nuestro trabajo y nos impiden alcanzar nuestros sueños. Cualquier persona que se sienta atascada, bloqueada o incapaz de avanzar en la vida es probable que tenga una ansiedad subyacente y tenga bloqueadasbsus emociones. Algunas personas tienen desequilibrios químicos que contribuyen a la ansiedad, pero la mayoría de las personas experimentan ansiedad por estrés, traumas, desequilibrios nutricionales, creencias basadas en la vergüenza o el abuso u otros desajustes emocionales. El miedo aparece de muchas maneras, ya sea miedo al abandono, al fracaso, a quebrarte, a no ser amado o miedo a lo desconocido. Puedes temer estar sola o no ser suficientemente buena.

Este es el núcleo de nuestras ansiedades: tememos que no somos importantes, que no somos dignas, ni adorables, nos sentimos inseguras o ignoradas. Leah nos hace ver, que todo este núcleo de ansiedades son ideas falsas que crea nuestra mente, que provienen de nuestro sistema de creencias, que vamos construyendo a lo largo de nuestras vidas, de lo que aprendemos de nuestros padres, en nuestra familia, de como vivimos los momentos de dolor, de trauma o cuando nos hicieron daño.

Sin embargo, el miedo es uno de nuestros mejores aliados, nos muestra cuando algo está mal, nos protege del peligro. Pero tenemos que aprender a distinguir cuales son los verdaderos peligros, de los miedos que surgen en nuestra mente. El miedo es la fuerza que maneja el desapego emocional, cuando tenemos miedo a los sentimientos negativos, intentamos bloquearlos y evitarlos. Nos ponemos a la defensiva y nos vamos debilitando. El desapego genera ansiedad, desprecio y desconexión, que nos crea un conflicto interno, te genera estrés mental, desconexión emocional y te drena energía.

Una vida sana, plena y rica requiere presencia y conexión con nuestro verdadero yo y nuestra consciencia. Cuando elevamos nuestra consciencia, hacemos del crecimiento personal algo fundamental en nuestras vidas, conectamos con nuestros verdaderos sentimientos y alineamos el corazón, tu mente y la energía que generas.

Negar nuestros verdaderos sentimientos, incluso los desagradables, es negar una vida plena de experiencias y crecimiento con toda su gama de emociones. Podemos perder la oportunidad de sentir empatía, expresar vulnerabilidad o experimentar el perdón.

Tenemos que abordar los problemas de manera integral. La mente, las emociones y el cuerpo necesitan trabajar juntos. Si nos sentimos seguros, equilibrados, estables, saludables y tenemos un sentido de pertenencia, podemos procesar y ser capaces de manejar cualquier situación que se nos presente.

La buena noticia es que todo es manejable haciendo un poco de trabajo interno, haciendo un compromiso honesto contigo misma. Así que no te rindas. Sé, por mí propia experiencia, que la vida se puede disfrutar al completo y puedes volver a sentirte entera. ¡Es realmente posible vivir una vida sin miedo y sin ansiedad! El valor y el amor propio te abren ese camino. Dale Carnegie nos muestra algunos pasos para dejar de preocuparte, reducir las ansiedades cotidianas y empezar a vivir:

  1. Pregúntate: "¿Qué es lo peor que puede pasar?" Segundo, prepárate para aceptar lo peor y averigua cómo mejorar ese escenario. El tener un plan para el peor caso, te baja mucho la ansiedad, yo lo hago muy a menudo. Estos tres pasos te pueden ayudar cuando estás abrumada por preocupaciones personales, de salud o profesionales.

  2. Busca todos los datos sobre la situación en la que te encuentras, de manera objetiva. Como dijo Herbert E. Hawkes: "Si dedicas su tiempo a asegurar los datos de manera imparcial y objetiva, sus preocupaciones generalmente se evaporarán a la luz del conocimiento". Busca toda la información sobre tu situación y verás más clara tu situación.

  3. Genera posibles soluciones al problema. Cuando enfrentas un problema trata de responder estas cuatro preguntas: ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la causa del problema? ¿Cuáles son todas las salidas posibles al problema? ¿Qué salida prefieres? por lo general encontrarás que la solución correcta sale, casi de manera automática. Reemplazar la preocupación y la queja, por ocupación, reduce mucho la ansiedad.

  4. Evaluar la probabilidad de que ocurra un evento específico nos ayuda a decidir si vale la pena preocuparse. Lo muy probable es que lo que te preocupa tenga pocas posibilidades de pasar.

Pasa estas cuatro ideas a las personas que veas muy preocupadas o ansiosas, todas estamos aquí para enseñarnos a crecer, evolucionar y realinearnos a cada paso de nuestras vidas.

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