¡NO ERES “¡BUENA COMPAÑÍA”! NO, NO LO ERES Y NO PASA NADA!

Consejos Prácticos Para Enfrentar La Quimioterapia

Como les comenté en un blog anterior, me diagnosticaron cáncer después de haber hecho todo lo que estaba recomendado para prevenirlo, cuando tienes una mutación genética. He reflexionado mucho cuando pasé por la quimioterapia y por el cáncer (pero esto será tema de otro artículo). Sin duda, ambas, son de las experiencias más intensas de la vida de una persona. Un día me puse a escribir estas notas, porque algunas amigas, que pasaron por el cáncer después que yo, me pedían recomendaciones. Creo que vale la pena compartirlas aquí, porque, todas conocemos a alguien a quien le han diagnosticado cáncer y, no todas las personas tienen acceso a esta información. ¡Compártanlo con ellas!


En el grupo hospitalario que me atendió me agendaron una clase para conocer más detalles sobre cómo manejar las quimioterapias, sus efectos secundarios, la nutrición, verse bien, etc. Estas notas son insuficientes para aprender a enfrentarte a todo lo que tienes enfrente, pero espero que te ayuden a llevarlo mejor.


  1. Antes de comenzar la quimio, en muchos casos tienen que ponerse un porta cat o mebaport, que te insertan en el pecho y se conecta a la Aorta, para inyectar la quimio y evitar que se te quemen las venas. Aunque me agendaron la intervención para dos días antes de la quimio, sospeché que era demasiado cerca de la primera sesión y que no iba a soportarlo bien. Así que pedí que me lo hicieran, al menos, 10 días antes. ¡Menos mal! Es una intervención pequeña, pero es una intervención, es incómodo acostumbrarse a llevarlo y es un poco molesto (aunque hay gente que no lo nota). Así que, aunque te digan que no pasa nada por hacérselo dos días antes, mejor que te lo hagan con más antelación. Esta sería mi primera recomendación: hacerlo, al menos, 10 días antes de comenzar.

  2. Dependiendo de qué tipo de quimio te recomienden, las que prescriben ligadas al cáncer de ovarios y de senos, siempre implican la caída del pelo. Aunque sea vea como algo insustancial, frente a todo lo que te toca enfrentar, cobra un significado muy profundo en todo el proceso. Y, claro, hay cosas que son peores, pero no hay que negarlo, impacta enfrentarte a ello. ¡Así es, así somos!!

  3. Antes de comenzar las sesiones fui a comprarme la peluca y los gorros que hacen falta para cuando se te cae el pelo. Es bueno hacerlo con tiempo, porque, de nuevo, estas de mejor ánimo que cuando te vas a afeitar la cabeza. Además, al llevar el pelo en tu estilo habitual, hace más fácil elegir una peluca más parecida a tu estilo, si eso es lo que buscas. Hay veces que las asociaciones de tu localidad pueden tener pelucas donadas y también gorros y sombreros, en muy buenas condiciones. Los gorros o los turbantes los recomiendo de tres tipos básicos: uno suave y sin costuras para dormir, uno o dos, de colores básicos para el día, y uno para salir de la ducha. Los gorros son más cómodos que la peluca.

  4. Comencé el tratamiento con mucho ánimo. Las sesiones duraban 7 horas en total. Siempre me acompañó alguien: mi pareja de entonces, mi mejor amiga que vino a acompañarme la primera semana, mi hija y mi hermana. Pero lo cierto es que, como te dan muchas medicinas que previenen una reacción alérgica, me quedaba dormida prácticamente 5 horas. Decidí comprarme unos buenos audífonos que evitaran el ruido de alrededor y me ponía música clásica suave o jazz. Esos días, disfrute de las mejores siestas de mi vida. Mis acompañantes, disfrutaban del ambiente alrededor de la clínica, se iban de compras o hacían amistades con mis compañeras de quimio.

  5. Los efectos secundarios varían de persona a persona, claro. Normalmente, los más agudos se presentan durante las 72 horas que siguen a la quimio y después te recuperas. Cuando comienzas las sesiones, las primeras 48 horas te dan náuseas y, a medida que avanza la quimio, además, te da mucho cansancio, porque el tratamiento se va acumulando en el cuerpo. Durante los tres primeros meses, yo me encontraba muy bien el propio día de la quimio y el siguiente. El tercero y el cuarto comenzaba a sentir las náuseas. Para prevenirlas te dan una medicina, que tienen otros efectos secundarios, por lo cual tienes que tomar otras medicinas para prevenirlos. La mejor recomendación para soportar las náuseas fue comer carbohidratos. Y realmente ayuda. Durante esas 72 horas, solo se deben de comer cosas muy suaves, para no hacer más difícil el trabajo al estómago, que es lo que más sufre con la quimio. Así lo hice, con el tiempo fui encontrando cual era la dieta más adecuada para mi caso. Y esta dieta fue: llevar siempre refrigerios a las sesiones de quimio, porque mientras tienes el estómago lleno, se aguanta mejor. Yo mantuve una bolsa con “merienditas” para llevar siempre a la clínica, con galletas saladas, que ayudan mucho para evitar esos momentos de acidez y ardor en el estómago, agua de coco, agua y pan dulce (que ayuda a eliminar las toxinas del cuerpo). Y al salir de la quimio (a alguna gente le gustaba irse a comer a un restaurante) yo no podía, prefería irme a la casa a comer. Descubrí, que lo mejor para esos días, siempre era tener sopas caseras, preparadas para esos cuatro días, taquitos de jamón serrano y pan. Era la mejor dieta para no alterar el estómago durante esos cuatro días. El resto de los días, antes de la siguiente quimio, podía comer casi de todo (¡excepto comida mexicana!). Cuando te dan náuseas la mejor recomendación es comer pan con mermelada y mantequilla. También hay unas pulseritas de preso-puntura que previenen las náuseas. Las recomiendo, porque puedes evitar tomar más medicinas.

  6. Después de la quimio, un día después, me daba un baño caliente de inmersión con sal gruesa (un kilo de sal), eso ayuda a ir liberando las toxinas del cuerpo. Me quedaba en el baño un buen rato para desintoxicarte.

  7. El pelo se comienza a caer a las 6 semanas. Eso fue lo que me dijeron y así fue. Una vez comencé las sesiones, empecé a recortarmelo poco a poco, para que la caída no fuera tan chocante. Al mes de comenzar, me fui a afeitar la cabeza definitivamente. Iba muy nerviosa, decidí cerrar los ojos y no ver cuando me afeitaban, pensando que me iba a producir un gran impacto emocional. Pero no me lo produjo, me tan parecida a mi hermano (cuando se había afeitado la cabeza) que me dio mucha risa, me tome una foto y se la mande para enseñarle cuanto nos parecíamos. Con esa risa se me fue todo el mal rollo de afeitarme la cabeza.

  8. Solo use la peluca cuando iba a trabajar. Una compañera me recomendó que lo hiciera, para que la gente que no te conoce en el ambiente profesional no comenzaran a mirarte con compasión y, además, da más sensación de normalidad en tu vida (lo cual se agradece). No quise enfrentarme a las miradas de los demás. Es difícil de entender y de explicar que ya no tenía el cáncer y que el tratamiento era preventivo. Preferí ahorrarme esa parte, aunque he tenido amigas que si lo han enfrentado y lo han llevado bien. Eso es una decisión muy personal. Las cejas y las pestañas se me cayeron en las dos últimas sesiones. Son lo ultimo que se cae y lo primero que sale (en un mes y medio después de la última sesión, ya vuelven a salir). La regla para saber cuando te sale el pelo de nuevo es: tarda en comenzar a crecer tanto como haya durado tu tratamiento (en mi caso 4 meses). En mi caso fue así, aunque para tener otra vez el pelo largo he visto informaciones, que tarda 18 meses, desde que terminas el ultimo tratamiento de quimio.

Anímicamente lo que más ayudó fue tener a mi familia y amigos cerca. Dejarse ayudar es fundamental y eso es necesario aprenderlo bien. No extenuarte física ni anímicamente es otra de las grandes lecciones del cáncer. No intentar hacer muchas cosas, si no haces nada en todo el día y, por varios días, está bien. Eso pasa.


En los momentos más difíciles, que no sabes si todo el malestar va a terminar o si vas a poder soportar las náuseas o el cansancio, lo mejor es hablar con alguna amiga/o que haya pasado por esto. Lo que me decían mis amigas que ya lo habían pasado era: ten en cuenta que el malestar es temporal y que se pasa, ¡que no es imposible de aguantar! A mí me servía saber que, en realidad, hay un montón de gente que ya ha pasado por esto, y que, todos lo pasan, por tanto, no podía ser insuperable para mí. Aunque a veces se siente así. En esos momentos, llama a alguien, ¡busca apoyo! Yo llamaba a dos amigas, nominé como mis “coach” de quimio, porque me entrenaban para salir de ese agujero. Las llamaba solo para que me dijeran que había salida, para escucharlas decir: Carmen. esto se pasa, mírame a mí, solo mira para el techo y deja pasar el tiempo, que el efecto de la quimio se va a ir!


Esos momentos, de parálisis total no puedes leer, no puedes ver televisión, ni ver medios sociales, no puedes hablar, ni hacer nada, solo acostarte y mirar el techo. ¡Está bien! No intentes hacer nada. Solo avísale a los que te acompañan, que no puedes ni contestarles.


Es normal que las personas que te acompañan se resientan, porque no eres “buena compañía”, no, no lo eres y no pasa nada!!. No tienes que entretener a nadie, estas ahí para sobrevivir, para superar esos momentos de oscuridad. No tienes que hacer nada mas que eso y dejarte cuidar, pedir apoyo a los demás, no pretender hacer nada. Solo importas tú y tu bienestar, no lo que piensen o sientan los demás. Es normal, solo tienes que saber que todo por lo que estas pasando es normal.


¡Tu único objetivo es dejar pasar el tiempo (siempre pasa), aguantar lo mejor posible el tratamiento y recuperarte!

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