“ARANTXA APERTA”, La vulnerabilidad de una mujer fuerte. Arantxa de Juan, ACTRIZ

A Arantxa de Juan, la conocí brevemente el día en que fui a ver “Magnani Aperta”, por recomendación de mi hermano, Dario Basso y, por la amistad que tiene con él, la siento muy cerca y me identifico mucho con ella. Arantxa es española, actriz, directora de escena y productora (Las Veneno, cine, teatro, series: “A las 11 en casa”, “Amar en tiempos revueltos”, “Señor alcalde”, “La pecera de Eva”). En el 2013, Arantxa dio un giro radical a su vida, a los 52 años, porqué se sentía como una funcionaria del teatro, decidió hacer un alto en su carrera, recrearse, comenzar a escribir, producir y así creó su obra de teatro “Magnani Aperta”.

Anna Magnani (Roma, 1908-1973) como Arantxa, fue una mujer auténtica, feminista (luchó por tener el mismo sueldo que los actores con los que trabajaba y lo consiguió), madre soltera, exitosa, socialmente incorrecta, revolucionaria y ganadora del primer Oscar, a mejor actriz extranjera. Como actriz se enfocó en los personajes que no solo representaran un cuerpo bonito, sino mujeres auténticas, del pueblo.

“Magnani Aperta” es la obra que Arantxa escribió, produjo, dirigió y protagonizó, en su casa, de la calle Desengaño, de Madrid, cada noche de jueves a sábado, por los últimos años, hasta el inicio de la actual pandemia. Recibía cada noche a 30 personas y les presentaba las últimas horas de la vida de la Magnani, en su dormitorio, el salón y la cocina (mi hermano pintó los cuadros). Arantxa nos muestra los momentos de dolor y nostalgia de la actriz ya enferma de cáncer terminal. Son los 5 momentos, que Arantxa consideró, que definían la vida de la Magnani: la relación con su hijo, con su trabajo, con sus amores, con la poesía y su lucha política. Le cuenta sus pensamientos más íntimos a su enfermera, en la última hora, antes de ir al hospital donde fallece. Tuve el privilegio de disfrutar de esta obra arrolladora, tan arrolladora como Arantxa y la Magnani.

¿Qué llamó tu atención para hacer esta obra, en la que te conviertes en otra actriz, en tu propia casa? ¿cuáles eran tus grandes anhelos y miedos cuando le diste un giro a tu carrera?

Cuando comencé a ver que mi carrera como actriz, se estaba convirtiendo en algo poco creativo (como si fuera una funcionaria de la actuación) decidí parar lo que estaba haciendo e irme a Nueva York e inscribirme en un curso de interpretación con Susan Batson (la coach de Nicole Kidman, Lady Gaga y otras). Me re-enamoré de mi profesión, su metodología te ayuda a recrearte y ella me propuso que hiciera mis prácticas con la figura de Anna Magnani. Ya antes me habían dicho que me parecía a ella y comencé a investigarla, durante 3 años, apasionadamente.

Cuando decidí dejar de ser funcionaria del teatro, estaba muy perdida, tenía un vacío existencial, llegué a un precipicio y decidí tirarme al vacío, porque ya sabía que no me interesaba seguir por ese camino que llevaba. Y, al tirarme al vacío me reconocí, reconocí mi conocimiento, la fuerza interna que tenía, sobre todo, el valor de ser vulnerable y, entonces, dejé de ser la mujer fuerte que siempre está ahí para todos. Fue un proceso gradual en el que fui encontrando el camino de manera inconsciente. Iba un poco a ciegas, al regresar a vivir en Nueva York, me volví a sentir libre y me dejé llevar por la Arantxa de los 27 años, que fue tan feliz en esa ciudad. Nueva York, para mi tiene esa energía que te rechaza o te ensalza y ahí volví a sentirme sin cargas, sin mochilas, solo yo. Lo más importante del curso fue que la profesora me ayudó a reconocer mi vulnerabilidad, me enseñó a compartirla y el valor que tenía el hacerlo. Ahí empecé a reaccionar, fue como una catarsis vital, en donde reconocí a la niña que tengo dentro de mí y a no esconderla y hacerla parte de mí. Y todo tuvo sentido cuando ella me descubrió mi alter ego, Anna Magnani.

Redacté la obra de teatro que me dio el mayor éxito de mi vida profesional, sabía lo que quería contar y cuando comencé a buscar el teatro donde representarla estaba sobrepasada y un día, de broma, le dije a una amiga, “al final lo voy a tener que hacer en mi casa”. Y de pronto, al decirlo, me di cuenta de que esa era la clave, empecé con solo 16 funciones y se transformaron en 300, desde febrero del 2017 hasta el 7 de marzo del 2020, cuando paré por el confinamiento, aunque podía haber seguido, porque había lista de espera.

En medio de todo esto, todavía estaba haciendo otras producciones y, el año pasado, protagonicé “Todos Cambiamos”, en donde soy el "actor" principal, porque es un papel de una mujer transgénero, por el cual me dieron el premio a mejor actriz en Los Angeles Film Awards, 2019 y en el Oklahoma latino film Award en 2020. La Pelicula, también, es candidata al premio a la Mejor Película LGTBI de los premios SEBASTIANE.

Así que, en esta etapa de mi vida, es cuando estoy más feliz y tengo el mayor éxito en mi carrera. Me siento realizada, hay una edad en donde o funcionas con miedo o funcionas con libertad. Si decides creer en ti, te liberas de querer complacer a los demás, sigues con tus miedos, pero dejas de querer complacer a los demás para que te quieran, sigues tus instintos y tu corazón, caiga quien caiga y empiezas a complacerte a ti misma. En ese momento, se hace una limpia de gente a tu alrededor, que se quedarán en el camino, porque prefieren a una mujer servil y acomodaticia. El miedo más grande, de ese momento, era perder a la gente por el camino, que la gente que amas no te entienda. Sentí mucho dolor cuando los perdí, pero me pesaba más estar en paz conmigo misma, que rendir pleitesía a unas amistades que no me hacían crecer.

El haber dado ese paso ha sido fundamental, en esta etapa de mi vida, todavía tengo miedos e incertidumbres pero ahora sé que puedo manejarlos, se cómo llevarlos a mi terreno y eso me da mucha satisfacción. Mi anhelo, en esta etapa, es ser una viejita en paz, llevo trabajando toda mi vida, ese será mi camino en esta etapa de mi vida.

Fotos cortesía de Luis Malibran de Ouka Lele


Cuándo te recreas, cuéntanos ¿qué fue lo más difícil y lo más agradable que te paso en tu nueva vida?

Lo más agradable que he reencontrado es la confianza en mí misma. El amor propio y, además, verme recompensada con esta etapa profesional tan plena. Lo más difícil es seguir escuchándome a mí, mantener la alerta para no volver a caer en la costumbre del servilismo a los demás. Hay una serie de patrones que llevamos en el ADN que nos llevan a repetir ese esquema. Por ejemplo, yo ya había decidió parar la función y la gente me decía, estás loca, ¡con el éxito que tienes! Pero ya llevo 4 temporadas y lo que quería contar ya lo conté. ¿Como te mantienes alerta? la pandemia me ha ayudado a tomar la decisión de parar y decir, ¿ahora que más quiero decir? Te empiezan a poner en un sitio y ya no quiero estar en un sitio, quiero seguir creciendo. En estos tres meses de confinamiento, todo ha sido bastante escalofriante, porque fue como una experiencia de guerra, que es más grande que tú y te impide ser libre. Fue muy duro, porque soy muy viajera, quedarme en casa y esa sensación apocalíptica de transformación, de un mundo en el que prima el miedo, ha sido espeluznante.

También hay que reconocer que la mente humana es increíble, cuando empezamos con los aplausos al personal sanitario, en los balcones, a las 8 de la tarde, un vecino que había visto la obra me pidió que recitara un poema y recité uno que me vino a la cabeza. Después, los demás vecinos me pidieron que cada día les recitara un poema, así que monté los parlantes y, desde entonces, recité un poema diferente cada día, durante todo el confinamiento. Elegí poemas que insuflaran ánimo a todos, cada día eran temas distintos, era todo lo que podía ofrecer en estas circunstancias, quería que todos sientan que cada día tenían un regalo. Me encanta la poesía y tengo un montón de libros de poesía. Me surgió de manera natural, eso les digo a mis alumnos, lo que te sale, tiene que ser fácil, que te surja de forma natural, eso es en lo que tienes que enfocarte. Había un indigente que se acercaba a mi ventana, todos los días, a oir mis poemas y también las prostitutas de mi barrio se paraban a escucharme.

¿Qué recomendarías a las mujeres de nuestra edad que deciden dar un giro tan radical en su carrera, cuál es tu balance?

A las mujeres les recomiendo que se atrevan, que, a pesar del miedo, se atrevan. Tenemos que escucharnos a nosotras mismas, esa voz interior que nos dice lo que tenemos que hacer. Que se paren y le hagan caso, tu piel y tu estomago te lo dicen ¡escúchate! Esa voz interior te está diciendo todo el tiempo el camino, es tu instinto, que es más correcto que tu cabeza. El balance es que merece la pena, saltar y escuchar tu corazón, es difícil volver atrás y es un balance buenismo. Me he convertido en una mujer plena, con miedos, con toda la gama de emociones, reconociéndolas, abrazándolas y teniéndolas en cuenta.

¿Cuáles son tus próximos pasos?

No tengo ni idea. Este parón para el mundo de la cultura es un mazazo, quiero escribir un guion de cine y me gustaría dirigir una película. Es una vocecita que tengo ahí, que tengo que pararme a escuchar. Este vacío, tendremos que llenarlo. Una idea que tengo, después de esta experiencia es hacer un recital de poesía, con mis poemas del confinamiento y, a lo mejor, un libro, una compilación y extender a otras personas esos momentos tan entrañables que hemos vivido en este confinamiento. Son las 8, tengo que salir a leer al vecindario, hoy voy a poner la canción “Bonito” de Jarabe de Palo, de Paú Donés, que falleció hoy.

Gracias Arantxa, éxitos y esperamos tu próximo proyecto, ¡tu próxima recreación!

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